Una bombilla fundida, un faro mal orientado o una matrícula sin iluminación pueden convertir una revisión rutinaria en una ITV desfavorable. La normativa española revisa tanto las luces obligatorias para la ITV como su estado, color, sujeción, homologación y funcionamiento, así que no basta con que “se enciendan”.
Las luces que más influyen en el resultado de la ITV
- Obligatorias en un turismo: cruce, carretera, posición, freno, intermitentes, marcha atrás, antiniebla trasera y matrícula.
- Los faros deben estar alineados para no deslumbrar a otros conductores.
- Los colores importan: blanco delante, rojo detrás y ámbar en los intermitentes.
- Los antinieblas delanteros y las luces diurnas no son obligatorios en todos los vehículos, pero se revisan si están instalados.
- Un defecto grave implica una ITV desfavorable y limita la circulación al traslado al taller o a la estación de inspección.
Qué luces debe llevar un turismo para la ITV
En un turismo convencional, el Reglamento General de Vehículos establece un conjunto de dispositivos de alumbrado y señalización que deben estar instalados y funcionar correctamente. La lista puede cambiar en motos, furgonetas, remolques o vehículos antiguos, pero para la mayoría de los coches es la siguiente.
| Dispositivo | ¿Es obligatorio? | Qué se comprueba |
|---|---|---|
| Luces de cruce | Sí | Funcionamiento, color, orientación, intensidad y homologación. |
| Luces de carretera | Sí | Conmutación, testigo del cuadro, funcionamiento y color. |
| Luces de posición delanteras y traseras | Sí | Color, simetría, sujeción e intensidad. |
| Intermitentes y señal de emergencia | Sí | Funcionamiento, frecuencia de parpadeo, color y visibilidad. |
| Luces de freno | Sí | Encendido inmediato, intensidad, color rojo y estado de las tulipas. |
| Luz de marcha atrás | Sí | Activación solo al seleccionar la marcha atrás y emisión de luz blanca. |
| Antiniebla trasera | Sí | Funcionamiento, color rojo, testigo y accionamiento correcto. |
| Luz de matrícula trasera | Sí | Iluminación suficiente sin proyectar luz blanca directamente hacia atrás. |
También se revisan los catadióptricos traseros, que son elementos reflectantes y no lámparas, y las luces laterales o de gálibo cuando el tamaño del vehículo las exige. En coches de más de 2,10 metros de anchura o más de 6 metros de longitud aparecen requisitos adicionales.
Las luces antiniebla delanteras son normalmente opcionales. Si el vehículo salió de fábrica sin ellas, no pueden exigirte que las instales. Si las lleva, deben estar correctamente colocadas, homologadas y funcionando según los requisitos aplicables.
Qué comprueba realmente el inspector
La inspección no consiste únicamente en comprobar si cada bombilla se enciende. El inspector revisa el estado del faro, la lente, el color, la posición, la sujeción y el marcado de homologación. Una tulipa amarillenta, rota o muy opaca puede reducir tanto la luz que termine siendo un defecto.
En las luces de cruce se utiliza un regloscopio, un aparato que mide la orientación y el corte del haz luminoso. Si el haz apunta demasiado alto, puedes deslumbrar; si apunta demasiado bajo o hacia un lado, perderás visibilidad. En mi opinión, esta es una de las comprobaciones que más se descuidan antes de acudir a la estación.
También se presta atención a la simetría. Dos luces que cumplen funciones iguales deben ofrecer una apariencia coherente en color e intensidad. Una luz de posición blanca en la parte trasera, un intermitente con tonalidad casi blanca o una luz roja visible desde delante pueden provocar una anotación desfavorable.
El manual de inspección vigente en 2026 contempla además la revisión de los sistemas de nivelación y de los dispositivos limpiafaros cuando son obligatorios para ese tipo de iluminación. Esto afecta especialmente a determinados sistemas de descarga y a configuraciones que requieren regulación automática.
Qué fallos de alumbrado pueden hacerte repetir la inspección
Los defectos se clasifican como leves, graves o muy graves. Una inspección puede ser favorable con defectos leves, aunque deben repararse en un plazo máximo de dos meses. En cambio, un defecto grave da lugar a una ITV desfavorable.
- Defecto leve: una lente ligeramente dañada, una desviación pequeña del haz o un defecto que no reduce de forma importante la seguridad.
- Defecto grave: una luz obligatoria que no funciona, un faro desalineado de forma peligrosa, un color incorrecto o una instalación no homologada.
- Defecto muy grave: una avería que crea un riesgo directo e inmediato, como una lámpara a punto de desprenderse o un problema eléctrico con riesgo serio.
Con una calificación desfavorable, el coche no puede circular con normalidad. Solo se permite su traslado al taller y después a la ITV para comprobar la reparación, dentro del plazo previsto. Si el resultado es negativo, el traslado debe hacerse por medios ajenos al propio vehículo.
Hay fallos pequeños que adquieren más importancia cuando aparecen juntos. Por ejemplo, una luz con poca intensidad y una tulipa deteriorada quizá se valoren de manera distinta a una simple bombilla envejecida. Por eso no recomiendo esperar a que el inspector determine si el problema es “lo bastante grave”.
Cómo preparar las luces del coche en diez minutos
Antes de la cita, aparca el vehículo frente a una pared o pide ayuda a otra persona. Con el contacto puesto, comprueba cada función y observa si las luces se encienden con una intensidad parecida en ambos lados.
- Enciende las luces de posición y revisa las delanteras y traseras.
- Activa las luces de cruce y carretera. Comprueba también el testigo azul del cuadro.
- Prueba los cuatro intermitentes y la señal de emergencia.
- Pisa el freno mientras otra persona observa las luces traseras.
- Selecciona la marcha atrás y verifica que se encienda la luz blanca correspondiente.
- Activa el antiniebla trasero y confirma que aparece su testigo en el cuadro.
- Comprueba la iluminación de la matrícula y limpia cualquier suciedad que tape la luz.
Después revisa las tulipas. Una grieta pequeña que no afecta a la emisión puede no tener la misma consideración que una rotura que deja entrar agua o cambia el color. También conviene limpiar los faros, porque la suciedad y la opacidad reducen el haz luminoso aunque la bombilla esté en buen estado.
Si acabas de sustituir una bombilla, asegúrate de que queda bien fijada y de que el portalámparas no presenta corrosión. En faros halógenos, cambiar una bombilla no suele requerir una reforma, pero el montaje debe respetar el tipo de fuente previsto y no modificar la orientación del haz.
LED, antiniebla y accesorios que suelen generar dudas
Las luces de conducción diurna no son obligatorias en todos los coches matriculados. Sin embargo, si forman parte del equipamiento original, se revisan. Si se han añadido después, la instalación puede considerarse una reforma del vehículo y necesitar legalización antes de pasar la inspección.
Con las conversiones de halógena a LED conviene actuar con prudencia. No todas las bombillas LED son compatibles con todos los faros, aunque encajen físicamente. Una fuente no compatible puede producir un haz irregular, errores eléctricos o un color no reglamentario, motivos suficientes para que la instalación sea rechazada.
Los faros tintados, las películas oscurecedoras y las tiras decorativas también generan problemas cuando reducen la intensidad o cambian el color de una luz obligatoria. El Reglamento General de Vehículos limita la instalación de dispositivos luminosos no autorizados, así que una modificación estética no debe interferir con el alumbrado original.
Mi recomendación es sencilla: si la modificación afecta al faro, a su fuente de luz, a su posición o al cableado, consulta antes con un taller especializado en reformas. Ahorrarse una pequeña comprobación puede acabar obligando a desmontar el accesorio y pagar una segunda visita.
La revisión que evita volver a la estación ITV
Para un turismo, la lista esencial incluye cruce, carretera, posición, intermitentes, freno, marcha atrás, antiniebla trasera y matrícula. Después hay que comprobar algo igual de importante: alineación, color, homologación, sujeción e intensidad.
La mayoría de los problemas se detectan con una revisión doméstica muy breve. Si una luz falla, el faro está empañado, el haz deslumbra o se ha instalado un kit LED sin documentación clara, lo sensato es repararlo antes de pedir cita.
La ITV no busca que el coche tenga más luces, sino que las que lleva cumplan su función con seguridad. Una iluminación correcta permite ver la carretera, ser visto a tiempo y evitar que un defecto sencillo termine complicando un trámite que podía resolverse en el taller el mismo día.